Un joven discípulo dijo a un sabio filósofo:
-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti.
-Espera, le interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres puertas lo que vas a contarme? ¿Qué tres puertas?
La primera es la verdad:
-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti.
-Espera, le interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres puertas lo que vas a contarme? ¿Qué tres puertas?
La primera es la verdad:
-¿Estas seguro que es totalmente cierto lo
que vas a decirme?
-No, lo oí comentar a unos vecinos.
Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta, la bondad:
-No, lo oí comentar a unos vecinos.
Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta, la bondad:
-Lo que quieres decirme ¿es bueno para
alguien?
-No, al contrario.
Y la última puerta es la necesidad:
-No, al contrario.
Y la última puerta es la necesidad:
-¿Es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?
-No, no es necesario.
-No, no es necesario.
Entonces dijo el sabio sonriendo:
-"Si no es verdadero, ni bueno, ni
necesario,
mejor será olvidarlo para siempre"
" Dicen que.... es ya media mentira "
(Thomas Fuller)

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