¿Puede alguien decidir que tu vida se complique? ¿Existen personas con la autoridad y el derecho necesarios para imponer injusticias?
Creo que existen personas con capacidad para hacerlo, pero también existe el poder de impedir que se salgan con la suya.
Una injusticia solo necesita una cabeza pensante con poder de persuasión.
Una vez consiga rodearse de otras cabezas que -por miedo, por vergüenza, por interés o por ves a saber que motivo-, la acompañen, la protejan y sean capaces de defender lo indefendible, ya lo pueden conseguir.
Y añado el verbo "poder" porque igual que hay quien tiene capacidad para intentarlo, todos tenemos capacidad para defendernos y no aceptar que se salgan con la suya.
Si hay que luchar y
defenderse solo, el camino hasta llegar a lo justo será más largo, más
laborioso, más cansado y más difícil, pero la vida en sí ya trae momentos difíciles,
no debemos aceptar que otros nos los traigan para su beneficio y disfrute personal.
Y si nos lo ponen muy difícil, algo se nos ocurrirá para defendernos!
Aceptar una injusticia, significa abrir el camino a todas las que siguen.
JUICIO INJUSTO:
Cuenta una antigua
leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso por las envidias que
tenían de él, fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.
En realidad, el
verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el
primer momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.
El hombre fue
llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de
escapar al terrible veredicto: ¡La horca!, ya que el juez, también comprado,
cuidó no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello le dijo
al acusado:
-“Conociendo tu
fama y reconocido prestigio que ostentas en este reino, donde tu sabiduría te
ha permitido no errar en decisión alguna, vamos a dejar en tus manos tu propio
destino: Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras ‘culpable’ e
‘inocente’, tú escogerás y serás tu propio juez y por lo tanto decisor de tu
destino”.
Por supuesto, el
mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. Y
la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema
propuesto era una trampa. No había escapatoria. El juez ordenó al hombre tomar
uno de los papeles doblados.
Este respiró
profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y
cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña
sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló
rápidamente.
Sorprendidos e
indignados, los presentes le reprocharon... -“Pero..., ¿qué hizo...?, ¿y
ahora...?, ¿cómo vamos a saber el veredicto...?” le imploraron.
-“Es muy sencillo,
respondió el hombre... es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo
que decía el que me tragué”.
Con una gran rabia
contenida tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo...

¿Puede acaso alguien conseguir que un pez habite fuera del agua? Pues de la misma forma nadie debe poder conseguir que tu te convenzas de una culpa que no es tuya. Tu le das en última instancia el poder de ejecutar la injusticia a ese o esa que se creen con tal derecho. El tiempo hace el resto y pone a cada quien en su lugar. Así, grosso modo, esa es mi aportación a tu reflexión.
ResponderEliminarMe ha gustado leerte bonita. Un beso.
Vane.
Gracias Vane!
ResponderEliminarComparto tu reflexión, uno acepta una injusticia si quiere y cree que debe hacerlo. El tiempo se encargará de las consecuencias de la decisión que tomemos.
Besotes!