"ARRIEROS SOMOS Y EN EL CAMINO NOS
ENCONTRAREMOS"
Se dice que esta
era la advertencia que los carreteros de la Maragatería, encargados del
comercio entre León y Madrid, lanzaban a los comerciantes que les apretaban en
los precios.
Es una amenaza indirecta a una persona que ha infligido un daño sobre la
posibilidad de devolver a la menor ocasión, la ofensa recibida.
Con este dicho
amenazamos veladamente a quien nos niega su ayuda o la justicia que solicitamos
recordándole que, aunque en estos momentos le parezca extraño, podría
presentarse en el futuro una ocasión en la que necesitase de nuestra ayuda.


Hacemos saber a
nuestro interlocutor que somos pacientes y quedamos a la espera de la misma
situación pero con intercambio de papeles.
Que nos hemos de
responsabilizarnos de nuestros actos y si con ellos causamos algún perjuicio a
otras personas hemos de estar preparados para recibir la réplica.
Resumiendo:
Nuestras malas acciones hacia alguien, pueden repercutir negativamente en su futura
actitud hacia nosotros: "Manos que no dais, ¿qué esperáis?"
Perdonar es la
poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun
cuando hayan arruinado nuestro pasado.
Sentirse herido no
es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. Sencillamente
significa que no se está preparado para afrontar las cosas de otra
manera. Y tal vez puedas perdonar, pero no quieres.
Sentirse herido en
la vida es normal pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Podría
ahora explicar que “no es bueno sentir rencor” que es un sentimiento que hay
que trabajar para evitarlo, pero..... soy humana: con defectos y virtudes. Hay
cosas que puedo cambiar y otras que me es imposible hacer, o simplemente, que
no ocupo mi tiempo en hacer. O simplemente es que tengo memoria y la refresco a
menudo!
Obviamente viviríamos
más liberados si no tuviéramos en cuenta ciertos episodios de nuestra vida, ni
a quienes nos los provocaron causándonos un motivo de rencor.
Pero cuando uno no
se considera rencoroso y de repente hay actos recibidos que no puede perdonar, es
porque le han traspasado con creces la barrera de lo permitido, de lo tolerable
y le ha dado los motivos y las armas suficientes como para decidir que : “ESTO
NO LO VOY A PERDONAR NUNCA”.
¿Mereces entonces la etiqueta de rencoroso? Creo
que no, simplemente haces uso del –tal vez mínimo grado de rencor que tenemos
todos- y lo alimentas y sobre todo haces uso de tu derecho a no perdonar, ¿eso es ser rencoroso?
No creo que se trate de perdonar tan solo para no sentir el a veces molesto rencor. Alomejor puede decirlo tu mente sin más, o alomejor no puedes hacerlo por más que lo intentes.
Cuando no perdonas,
pero tampoco mueves un dedo para devolver el daño: ¿eso es rencor? Es simplemente
memoria y una manera de evitar que la misma persona te vuelva a “molestar”.
Frases como: “Eres la persona que más quiero en el mundo... y sin embargo te odio!”
nos explican que el rencor es en
ocasiones: imprevisible, incomprensible e inexplicable, y la historia seguirá escribiéndolas, tal vez para seguir haciéndonos dudar si lo somos o no.


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