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miércoles, 13 de junio de 2012

¿SOMOS RENCOROSOS?


"ARRIEROS SOMOS Y EN EL CAMINO NOS ENCONTRAREMOS"

Se dice que esta era la advertencia que los carreteros de la Maragatería, encargados del comercio entre León y Madrid, lanzaban a los comerciantes que les apretaban en los precios.
Es una amenaza indirecta a una persona que ha infligido un daño sobre la posibilidad de devolver a la menor ocasión, la ofensa recibida.

Con este dicho amenazamos veladamente a quien nos niega su ayuda o la justicia que solicitamos recordándole que, aunque en estos momentos le parezca extraño, podría presentarse en el futuro una ocasión en la que necesitase de nuestra ayuda.


Hacemos saber a nuestro interlocutor que somos pacientes y quedamos a la espera de la misma situación pero con intercambio de papeles.
Que nos hemos de responsabilizarnos de nuestros actos y si con ellos causamos algún perjuicio a otras personas hemos de estar preparados para recibir la réplica.
 

Resumiendo: Nuestras malas acciones hacia alguien, pueden repercutir negativamente en su futura actitud hacia nosotros: "Manos que no dais, ¿qué esperáis?"  



Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

Sentirse herido no es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado para afrontar las cosas de otra manera. Y tal vez puedas perdonar, pero no quieres.

Sentirse herido en la vida es normal pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Podría ahora explicar que “no es bueno sentir rencor” que es un sentimiento que hay que trabajar para evitarlo, pero..... soy humana: con defectos y virtudes. Hay cosas que puedo cambiar y otras que me es imposible hacer, o simplemente, que no ocupo mi tiempo en hacer. O simplemente es que tengo memoria y la refresco a menudo!

Obviamente viviríamos más liberados si no tuviéramos en cuenta ciertos episodios de nuestra vida, ni a quienes nos los provocaron causándonos un motivo de rencor.
Pero cuando uno no se considera rencoroso y de repente hay actos recibidos que no puede perdonar, es porque le han traspasado con creces la barrera de lo permitido, de lo tolerable y le ha dado los motivos y las armas suficientes como para decidir que : “ESTO NO LO VOY A PERDONAR NUNCA”. 
¿Mereces entonces la etiqueta de rencoroso? Creo que no, simplemente haces uso del –tal vez mínimo grado de rencor que tenemos todos- y lo alimentas y sobre todo haces uso de tu derecho a no perdonar, ¿eso es ser rencoroso?

No creo que se trate de perdonar tan solo para no sentir el a veces molesto rencor. Alomejor puede decirlo tu mente sin más, o alomejor no puedes hacerlo por más que lo intentes.

Cuando no perdonas, pero tampoco mueves un dedo para devolver el daño: ¿eso es rencor? Es simplemente memoria y una manera de evitar que la misma persona te vuelva a “molestar”.

Frases como: “Eres la persona que más quiero en el mundo... y sin embargo te odio!”
nos explican que el rencor es en ocasiones: imprevisible, incomprensible e inexplicable, y la historia seguirá escribiéndolas, tal vez para seguir haciéndonos dudar si lo somos o no.






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