Lucas se
cruzó con un sabio.
El
sabio le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran roca frente a
la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas.
Lucas
hizo lo que el sabio le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía
el sol hasta el ocaso, él empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas... y
esta no se movía.
Todas
las noches regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus
esfuerzos eran en vano y empezó a sentirse frustrado.
Su
vecino vanidoso y desmedido decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a
su mente: has estado empujando esa roca por mucho tiempo, y no se ha movido.
Le dio a
Lucas la impresión que la tarea que le había sido encomendada era imposible de
realizar y que él era un fracaso.
Estos pensamientos incrementaron su
sentimiento de frustración y desilusión.
El vecino le dijo: ¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente.
Estos pensamientos incrementaron su
sentimiento de frustración y desilusión.El vecino le dijo: ¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente.
Lucas
pensó en poner en práctica esto pero antes decidió confesar al sabio sus
sentimientos: "He trabajado duro por mucho tiempo a tu servicio. He
empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he
podido mover la roca ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado? ".
El sabio
le respondió con compasión: Querido amigo, cuando te pedí que me sirvieras y tu
aceptaste, te dije que tu tarea era empujar contra la roca con todas tus
fuerzas, y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era
empujar.
Ahora
vienes a mi sin fuerzas a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad
fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda
fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se
han vuelto duras. A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades
ahora son mayores que las que tuviste alguna vez.
Cierto,
no has movido la roca, pero tu misión era ser obediente y empujar y eso lo has
conseguido!.
Algunas
veces tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar la voluntad de los
demás, cuando en realidad solo se nos pide obediencia, constancia y paciencia.
Cuando
estés agotado por el trabajo... solo EMPUJA!
Cuando
la gente no se comporte de la manera que te parece que debería... solo EMPUJA!
Cuando
no tienes más dinero para pagar tus cuentas... solo EMPUJA!
Cuando la gente simplemente no te comprende... solo EMPUJA!

Cuando te sientas agotado y sin fuerzas... solo EMPUJA!
Hay
rocas imposibles de mover o de cambiar, pero tal vez ESA no es nuestra misión.

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