El Feng
Shui es un sistema ancestral de estética chino que utiliza las
leyes del Cielo y la Tierra para mejorar la vida recibiendo el qi positivo. que intenta encontrar el equilibrio y aportar energía positiva.
Considera cinco tipos básicos de energía relacionados con cada uno de
los puntos cardinales:
Fuego: La iluminación,
tanto solar como eléctrica, los animales de compañía.
Madera: Las plantas
interiores y exteriores.
Agua: En todas sus versiones: fuentes,
ríos, estanques,... también espejos, vidrio o cristal.
Tierra: El barro, la
arcilla, la cerámica, cuadros fotos de campos o paisajes desérticos.
Metal: Acero inoxidable,
cobre, hierro, oro, esculturas de metal o piedra.
Esta disciplina
milenaria asegura que cada estancia, cada casa y cada negocio poseen una
energía propia que influye y determina a quien lo frecuenta. Según esta ciencia,
esta energía genera una influencia positiva o negativa sobre las personas. A
través de la decoración podemos mejorar nuestro estado de ánimo o incluso
ayudar a que la energía positiva fluya en casa
Si vivimos en una
casa que disfruta de un buen Feng-Shui, que goza de un espacio equilibrado, nos
sentiremos más a gusto y ganaremos en vitalidad y energía., pero si es una casa
con mal Feng-Shui, la convivencia y la vida se pueden volver desagradables e
insípidas
La limpieza y el
orden deben ser imprescindibles, pues permite que la energía fluya con
libertad.
Debemos ordenar y evitar
acumular objetos inservibles e inútiles que impiden el flujo de energía dentro
de casa.
Por desorden se
entienden los objetos que ya no queremos o ya no utilizamos; los proyectos a
medio hacer o que nunca empezamos; objetos rotos; regalos que no deseamos, pero
que conservamos, cosas que decimos que nos podrían ser útiles algún día, aunque
sabemos que nunca las usaremos; macetas vacías; botes viejos de maquillaje;
medicamentos caducados; revistas y periódicos que nunca leeremos; o ropa que ya
no nos ponemos o ya no nos queda bien.
Los relojes parados
o estropeados y las fotografías y cartas de antiguas relaciones, suelen ser
vínculos al pasado que nos impiden avanzar.
Para dar entrada a
cosas nuevas en nuestra vida, primero debemos desprendernos de lo viejo, de los
viejos patrones mentales.
El pasado debe
apartarse y con ellos objetos que nos lo recuerdan, mientras que lo nuevo se
impone con elementos como una agenda nueva, un mueble nuevo… Así nos abriremos
al futuro!
El motivo más
habitual para conservar objetos inútiles es el miedo al futuro. Tirar lo viejo
para dar espacio a lo nuevo regenera el Feng Shui.
La renovación de la casa
debe ser constante como ocurre en la vida.
AUSTERIDAD. No se
debe acumular objetos inútiles.
ORDEN.
Imprescindible mantener orden y limpieza.
CAMBIO: Los ciclos
de energía cambian, se renuevan. Por esta razón nuestros espacios, nuestro
hogar, deben registrar cambios en la decoración y en su distribución.
Puede que haciendo estos simples cambios se consiga mejorar ciertos problemas que no se conseguían resolver.
Os invito a probarlo y ya me contaréis!



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