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domingo, 1 de mayo de 2011

¿ESTAR SOLO O SENTIRSE SOLO?

Albert Einstein una vez escribió: "Me es muy extraño ser conocido por todo el mundo y al mismo tiempo sentirme tan solo."
¿Porqué en ocasiones nos sentimos tan solos, aún estando rodeados de gente? Pensamos que nadie puede entendernos y amparados en esta idea, nos ahorramos explicarnos.
Sentimos como si estuvieramos, por ejemplo, en un aeropuerto extranjero rodeados de personas que no nos molestan, pero tampoco entienden nuestro idioma y que por más que intentemos comunicarnos con ellos, no vamos a lograr entendernos ¿Para qué voy a explicar, sinó me entienden?
¿Quién no ha sentido alguna vez esa sensación que roza el desamparo?

Llegamos por ese camino, al aislamiento y por tanto, a la soledad social.
Creo que el mayor problema de esa modalidad de soledad, es que si dura mucho, llegamos a acostumbrarnos y a veces, hasta llega a gustarnos! “Nadie nos pide explicaciones, así que no necesito darlas”.
El ser humano es por excelencia un ser sociable, y quizá por ello la soledad se asocia a menudo con una situación negativa.

Existen dos tipos de soledad: 
La Emocional, que es la falta de una relación con otra persona, y la Social, que se refiere al sentido de aislamiento que se produce cuando una persona está apartada del resto.


Nos alejamos de todos, pensando -gran error-, que no necesitamos a nadie...

Sin anular nuestra independencia y nuestra autonomía, no nos engañemos ni neguemos al “Principito”, cuandonos decía: “Nadie se acostumbra a estar solo, por que no nacimos para eso”.
Es cierto que necesitamos estar solos para: coger aire, para ordenarnos las ideas, para planear estrategias de vida,…para respirar!

Podemos vivir solos, podemos afrontar nuestros problemas solos, pero..¿cuanta energía nos cuesta eso? No nos engañemos: La vida cuanto más vacía, más pesa! 
¿Cuántas veces nos ofrecen ayuda y no la aceptamos, porque contesta por nosotros el incómodo y fatal compañero de viaje, llamado ORGULLO?

A veces nos ofrecen ayuda y miramos hacia otro lado, nos aconsejan y no escuchamos. Esto no sería un problema si cuando tenemos problemas, nuestra mente dejara de girar, pero no suele ser así, sinó: “Tengo un problema, pero no lo cuento, yo puedo sola aunque no lo estoy haciendo bien…o sí…

No busquemos a alguien para cargarle con nuestros problemas y así hacerlos más llevaderos, tampoco para tan solo divertirnos; busquemos a alguien para compartir nuestros momentos, todos: los buenos y los difíciles.
                      
La soledad, dentro de ciertos límites, es buena. Cuando rebasa esos límites se puede convertir en un enemigo. Es posible disfrutar de la soledad, y no tener miedo a sentirse solo, porque después de todo, estás contigo mismo, pero no olvidemos una máxima: “La soledad es como el pensamiento: un pájaro al aire libre que en una jaula de palabras puede desplegar las alas, … pero no volar”

2 comentarios:

  1. Hola, simplemente comentarte que me ha gustado mucho tu nueva entrada. Te conocí via twitter y te sigo con mis dos usuarios. Soy Lidia de Cubelles, o lo que sería lo mismo @lidiadex o @Magic_ly.
    Quien quiere sentirse solo? que no es lo mismo que estar (opción elegida por nosotros), yo a veces sonrío internamente cuando alguien dice que quiere estar solo.
    Tengo claro que NO! que quiero seguir eligiendo mis momentos de soledad, pero que es de las ultimas cosas que desearía encontrarme en una vejez espero que bien tardía.
    Bueno amiga mía, no me lío más.
    Un saludo

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  2. Muchas gracias Lidia! Agradezco mucho vuestros comentarios y en este caso, me alegro de que te haya gustado! Bienvenida a mi Blau Cel!

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