Hace años leí el libro de Josep M.Espinàs: "Tu nombre es Olga (cartas a mi hija mongólica)".
Daba tal lección de como
afrontar esa enfermedad congénita, que al igual que se explica en el prólogo
que lo escribió de un tirón, así lo leí.
Una amiga que tiene un
hijo con otro tipo de síndrome me explicaba como tuvo que oir de personas
respetables en su círculo, algo así como: "En otra vida debiste ser muy
mala persona, y tu hijo es el castigo".
Conozco a su hijo y -sin
obviar las limitaciones que su enfermedad le marca-, es un chaval adorable, con
una capacidad de razonamiento extraordinaria, que como manda su edad va al
colegio y hace actividades varias.
Al escuchar esa frase
solo atendí a decirle: "Tu hijo no es un castigo! ¿Cómo puede alguien
considerarlo así?"
Sin entrar a valorar que
hay personas que deberían darle más importancia a su silencio que a sus
desafortunados comentarios, recordé una
reflexión del autor de ese libro:
"A veces me parece
raro que en ningún momento nos hiciéramos la irritada pregunta: ¿por qué? No
tiene sentido que nos preguntemos "¿por qué nos ha tocado a
nosotros?" si al mismo tiempo no nos preguntamos "¿por qué te ha
tocado a tí?" Y si nos hacemos, a la vez, las dos preguntas, la respuesta
debe ser forzosamente inútil, y es substituída por la serena aceptación del
azar de la vida. El azar, pues, nos ha unido".
Añade que el primer
derecho que tienen estos hijos es el de tener unos padres normales y entre
otras definiciones de este término elijo: "Padres normales que no
disfruten autocastigándose, por una patología de la propia conciencia. (...) Me
parece mucho más higiénico, para la pareja y para el hijo, aceptar la fatalidad
estadística".
Y creo que es donde los
padres de un niño/a con un síndrome deben quedarse: en que estadísticamente
existe siempre alguna probabilidad: ya sea por herencia genética o por la unión
de genes.
Este pensamiento de que
el azar los une lo tuve anteriormente con otros amigos que también tienen un
estupendo hijo con un síndrome difícil de pronunciar para los que no estamos al
caso. He tenido con estos padres largas conversaciones al respecto de las
dificultades con las que se encuentran, pero también al respecto de lo
gratificante que resulta cada uno de los progresos que su hijo consigue.
Me asombró mucho un
comentario del padre, que cuando me la explicó entendí perfectamente y he
tratado desde entonces de no volver a cometer el error de decirlo.
Su estupendo hijo (que
lo es), no refleja fisicamente su síndrome, por tanto, cuando debe justificar
ciertos comportamientos del pequeño, a menudo oye la frase: "Pues no lo
parece! Será que no es tanto!"
Lo que para otras
personas es un elogio al niño, para estos padres era obviar el esfuerzo que
ellos realizan para que el síndrome sea más llevadero, e incluso para superar
las barreras que le pone a su hijo. "Mi hijo no lleva una luz en la cara
que avisa de lo que tiene, pero lo tiene y no debemos olvidarlo. Y si progresa
tanto (añado: realmente es un ejemplo de superación y progreso), en parte es
gracias a que sus padres nos estamos ocupando de que así sea."
Este mensaje lo aplico a ambos casos citados:
No dejemos de alabar el esfuerzo que estos padres realizan día a día por sus hijos, que en la mayoría de los casos sirve -además de para el bien a sus hijos- para que los demás nos asombremos de sus progresos.
Son personas con nombre, apellidos, inquietudes, preferencias y manías, como todos los hijos y además... con un síndrome estadístico.
Tratemos de no crearles más barreras de las que les describen en el momento de detectárselo.
Este mensaje lo aplico a ambos casos citados:
No dejemos de alabar el esfuerzo que estos padres realizan día a día por sus hijos, que en la mayoría de los casos sirve -además de para el bien a sus hijos- para que los demás nos asombremos de sus progresos.
Son personas con nombre, apellidos, inquietudes, preferencias y manías, como todos los hijos y además... con un síndrome estadístico.
Tratemos de no crearles más barreras de las que les describen en el momento de detectárselo.


Fantástico enfoque Eva y descrito con la sensibilidad que te caracteriza!
ResponderEliminarPatricia
Gracias Patricia! Bss
ResponderEliminarUna preciosa reflexión, reflejo de una gran sensibilidad, empatía y amor. ¡Te felicito sinceramente Eva!
ResponderEliminarGracias Pilar!
ResponderEliminarAntes de publicarlo lo leyeron los padres a los que me refiero y opinaron parecido a tí, así que entiendo que transmito lo que pretendía.
Un abrazo
Precioso Eva !
ResponderEliminarMe ha encantado como desde la sencillez has expresado este tema y entiendo el enfoque , ya que en mi familia hay personas con un nombre y un síndrome , que sus padres están luchando por darles una autonomía , amor , respeto y todos los derechos que tenemos como ser humanos .
Un beso muy grande
Olga Mas
Gracias Olga!
ResponderEliminarAgradezco mucho vuestros comentarios y celebro haber encontrado las palabras adecuadas.
Besos!
Eva et felicito! I dir-te que m'he emocionat llegint-lo. Transmet un sentiment molt profund d'aquets pares i la seva realitat diaria gracies a les teves paraules ben escollides i sortides des del cor.. Aquest text mostra el que expresa la teva mirada..que ets una bellíssima persona!! Una abraçada
ResponderEliminarMontse Morales Quintana
Muchas gracias Montse, bienvenida a BLAU CEL!!
ResponderEliminarUn abrazo!
Sinceramente...... Felicidades!! una reflexion muy coherente y que en la myoria de las ocasiones pasamos por alto sin valorar el gran esfuerzo que supone para los padres. Enhorabuena, eres una comunicadora nata!
ResponderEliminarI.Colell
Gracias Isabel!
ResponderEliminarBravo por esos padres!
Un abrazo y Bienvenida a BLAU CEL
Hola:
ResponderEliminarAcabo de entrar al teu Blog, enviarte una salutacio i amb mes temps anire llegint els teus escrits.
M'alegro de saber que estas be!
Una abraçada.
Josep
Gracias Josep, me encanta verte por aquí!
ResponderEliminarBienvenido a BLAU CEL!