Decimos que a alguien "se le ve el plumero" para expresar que se le ven las intenciones, que se le nota claramente cualquier inclinación o tendencia, aunque esté intentando disimularla.
"Ver el plumero" procede de las batallas antiguas, donde el mariscal de campo, desde un alto, dirigía las tropas.
La parte de adelante de su gorro de uniforme tenía un distintivo que lo caracterizaba (un plumerito).
Su estratégia en la contienda era que no se le viera, ya que si un francotirador lo veía, sería disparado. Por eso los mariscales del campo se guardaban de que “no se les viera el plumero”.
Entendemos con ese dicho que a una persona se le ve por donde va o cuáles son sus intenciones.
Sobre el egoísmo y el egocentrismo como características conductas psicológicas, encontramos ciertas cualidades que son comunes a ambos términos.
El Egocentrico hace de su personalidad el centro de la atención.
Se siente el centro del mundo y de los acontecimientos.
Egoísmo es el amor excesivo que una persona tiene sobre sí misma.
Se siente, no sólo el centro, sino el único en el mundo.
Se siente, no sólo el centro, sino el único en el mundo.
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SOLO APARCO YO
Se dice de un hombre muy egoísta: “pegaría fuego a la casa para freírse un par de huevos”. Esto es, cualquier cosa con tal de conseguir su objetivo.
A la persona egoísta no le interesa conocer cuáles son las necesidades de otras personas. No les interesa el sufrimiento ajeno, del que se protege para que no pueda afectar en su vida.
Si bien es bueno que las personas puedan crearse su propia burbuja protectora, también es nocivo negar la realidad.
Ser egoísta y abusar de ello, mientras te vaya funcionando para salirte con la tuya debe estar bien, lo malo es si llega un momento que en el que te pillan, en el que “se te ve el plumero” en exceso y entonces todo puede volverse en tu contra.
Lo dijo Tagore: “Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros,..pero ya no os producirá flores ni frutos”
Leo que existen varios tipos de egoismo y entre ellos uno que me llama especialmente la atención, llamado: EGOISMO SANO.
Ambos términos en la misma frase me parecen incongruentes, así que –como en anteriores ocasiones-, lo leo, me informo y les cuento:
El egoísmo sano nos enseña a respetar los propios sentimientos, preferencias y deseos; a dejar de ser gobernados por las opiniones y demandas de los demás; a decir "no" cuando es necesario, y a acallar las voces interiores de culpa o recriminación.
Suena bien: Resulta que puede ser bueno para mí el ser egoísta; el dejar de preocuparme si tal cosa que hago o puedo decir, molestará.
Que si algo o alguien me preocupa en exceso, me encontraré mejor si pienso que eso no es mi problema, ni mi responsabilidad, ni hay nada que yo DEBA (que no PUEDA) hacer para solucionarlo.
Mi actitud en este caso será de egoísmo.... pero sano! Seré egoísta, no porque no quiera hacer nada para ayudar, sinó por mi bien!
Que bien! Cuando esté en casa y me invada algún pensamiento de preocupación por alguien que pienso que tiene algún problema, y mi mente diga: “No es mi problema, ya se espabilará”.
Esa actitud me dejará espacio en la mente para pensar y/o ocuparme de si tengo que ordenarme un armario, hacerme una cena deliciosa, (dispondré de más tiempo para recrearme en ella), o simplemente, pintarme las uñas de otro color.
¿Que hubiera ocurrido si no supiera de la existencia de esta modalidad de Egoísmo (el sano)?
Me agarraría al teléfono tratando de asegurarme del problema ajeno, intentando encontrar alguna solución rápida y eficaz, que no se porque motivo pensamos, que los perjudicados no habrán caído en la cuenta de hacerlo.
Al saber que la solución no es fácil, le daría un par de vueltas más a mi cabeza, seguramente volvería a descolgar el teléfono para llamar a alguien que conozco que le pasó algo similar. Sobre la posible solución encontrada, buscaría en internet.
Me iría a dormir dando vueltas a mi mente, temiendo que si me duermo no voy a poder ayudar.
Por la mañana me levantaría cansada y seguiría preocupada por quien pasa un mal momento, que lo más probable es que me llame a media tarde para decirme: “Ahhh ¿no te lo dije? Después de hablar anoche contigo, hablamos con mi cuñado y ya está todo solucionado!”
Y tu solo puedes decir: “No sabes como me alegro!” (...)
Y ciertamente es verdad que te alegras de que los problemas de los demás se solucionen pero... ¿a ti quien te paga la fiesta mental que has pasado? Nadie, por que nadie te pidió que dejaras de pensar en tí, en tu armario desordenado, en tu cena, o en tus uñas.
Pasa que tu no eres egoísta y por defecto, te preocupaste= TU PROBLEMA! ¿Quién hay para ayudarte a solucionarlo? ¿Aquella persona por la que dejaste algo aparcado? ¿Aquella persona que te reclamó atención la otra tarde y con gusto se la diste? ¿Aquella que vive lejos, pero que si la que vas es tú, llegas sin problema?
Personalmente y hasta la fecha, estoy de acuerdo con Jacinto Benavente que citaba que: “El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien, para estar uno mejor”.
Pero en adelante y visto lo visto: Si el egoísmo sano es la llave que abre la puerta a una vida de libertad: “Mi YO y mi MI, van a dialogar con mayor asiduidad” (Nietzsche)


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