Preferir. ‘Anteponer [una persona o cosa] a otra’. Verbo irregular: sigue el modelo de sentir.
Según Paulo Coelho: "Escoger una camino significa abandonar otros.
Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno".
¿Esto es realmente así? ¿Siempre escogemos o simplemente, siempre nos decantamos por lo mismo?
Durante semanas era normal entablar una conversación diciendo: "que verano más raro: no hace calor; apenas he puesto el aire acondicionado; otros años por estas fechas, no podíamos apenas salir a la calle por el calor, y este año llevamos media manga larga...
y después de escuchar las maravillas del tiempo veraniego: que los días son más largos, que el sol da más energía, que podemos ir a la playa... acabo la conversación con una frase con la que intento hacer entender a quien alaba el verano, que no me va a convencer:
"Yo es que soy más de frío".
Leo que las preferencias por lo dulce o lo salado las determinan, además de factores biológicos, los hábitos alimentarios familiares.
Por lo visto, depende de lo que nos den a comer en casa, preferiremos una sabor u otro. ¿Hasta ese punto llega el fenómeno "herencia"?
No me acaba de convencer la teoría, así que decidí buscar una más científica.
Resumiendo: las apetencias por el sabor salado, se deben a la necesidad de sal del organismo: tensión baja o falta de oligoelementos y la ansiedad por comer algo dulce parece estar relacionada con un estado emocional (estrés, depresión, tristeza).
-He decidido tener un animal doméstico en casa, pero dudo si tener un perro o un gato.
-Bueno, debes tener en cuenta las características de unos y otros, para hacer la elección más acertada.... Un gato no me obligaría a pasearlo, pero son más independientes; un perro se alegraría al verme llegar a casa, pero no podría dejarlo solo durante muchas horas..
Independientemente de ventajas e inconvenientes de unos y otros, lo tengo claro porque.....
"Soy más de perros"
Se acercan las vacaciones y empezamos a barajar opciones. A no ser que tengamos un destino claro en mente, lo primero a escoger es: ¿Playa o montaña?
Playa: Nos recostaremos en la arena, tomaremos el sol y tendremos como fondo el mar; eso si: para no pasar tanto calor, deberemos estar todo el dia debajo del agua!
Montaña: Tendremos contacto con la naturaleza, haremos interesantes caminatas y recorridos en bicicleta.. eso si: nos picarán más mosquitos que en la playa!
Desde casa puedo ir andando a la playa, así que si paso unos días en la montaña los disfruto el doble que alguien que no puede disfrutar del mar durante todo el año.
Pero no muchos dias, porque enseguida mi cuerpo echa de menos esa brisa, ese olor y esa sensación de “estoy en casa” que me produce ver el mar...
Normal: “Es que soy más de playa”
Escojamos lo que escojamos, no quiero pensar que al decantarnos por algo, renunciamos tal vez a algo mejor, solo por seguir nuestras costumbres o deseos básicos, por clasificarnos como de una cosa o de otra y por tanto, dar por hecho que siempre va a ser así.
Porque si bien es cierto que “soy de dulces”, no renuncio a unas buenas anchoas;
Aunque necesite ver el mar, disfruto mucho haciendo senderismo;
Y me paro para acariciar a los perros que encuentro en mi camino, pero me enternece mucho un gato… entonces aunque normalmente suelo tener muy claro donde clasificarme, realmente ¿DE QUE SOY?
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